Lidia Amanda / Retrat #127

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“Barcelona tiene esa magia especial que pocas ciudades en el mundo pueden transmitir. Tiene brillo en sus días y en sus noches, en sus calles, en sus plazas y en su gente.
Es la ciudad de las aventuras, del amor y del no saber que pasará porque cada vez que sales de casa te puede ocurrir de todo. En Barcelona todo es posible y nada es imposible.
Por eso adoro sus noches, porque sé como empiezan, pero no como acaban. Y aquella noche fue una de ellas. Yo no iba a salir, de hecho había estado toda la tarde trabajando en mis cosas y aunque me habían propuesto un plan muy chulo en uno de los locales de moda de la ciudad que se llama Astoria, nadie se quería apuntar, así que pensé que la mejor opción sería ir a descansar a casa. Pero en ese momento me llegó un mensaje de un amigo que estaba en la fiesta y me dijo: va, vente! lo estamos pasando bien y conocerás a mucha gente nueva! Así que bueno, pensé que no perdía nada por ir y probar. Cogí un taxi y en 15 minutos estaba en la puerta del local. Entré, me pusieron la pulsera del reservado y me fui en busca de mi amigo. Efectivamente me presentó a mucha gente que estaba por allí y me lo estuve pasando bien, pero a ratos también me aburría un poco, así que decidí ir a la barra que había fuera del reservado a pedir un combinado. Mientras esperaba a que me sirvieran, justo al lado, habían dos chicos hablando, riendo y mirándome. Yo también les iba mirando pero sin más, hasta que de repente uno de ellos se acercó a mí y se presentó. Recuerdo que me dijo un nombre muy raro que no logré entender, y que me quería invitar a una copa. Era alto, con un color de pelo entre castaño claro y rubio cenizo y con unos ojos azules muy profundos y bonitos. Acepté porque me pareció simpático y a partir de ahí estuvimos hablando un buen rato dentro. Luego quería fumar y fuimos fuera del local a seguir hablando. Estuvimos un tiempo hasta que él y sus amigos dijeron de irnos a otra discoteca y me preguntaron si quería ir. No les conocía de nada y tenía dos opciones: arriesgar e ir a la aventura o seguir en la fiesta con mi amigo. Y como yo soy mucho de aventuras, decidí irme con ellos. Y no me equivoqué, porque estuvimos bailando sin parar toda la noche en la discoteca a la que fuimos, el chico me presentó a gente muy guay y divertida y él estuvo conmigo toda la noche. Lo que más me gustó es que estuvo pendiente de mí, me cogía de la mano, me abrazaba y estuvimos disfrutando mucho del instante, hasta que nos besamos y ahí todo ya tubo otro sentido. Realmente fue una locura, porque ahí también entrábamos y salíamos de una zona reservada, nos reíamos con sus amigos, íbamos a bailar sin parar al lado del DJ, hasta incluso entramos juntos en el WC del reservado porque sólo había uno. La cosa es que habíamos creado un vínculo de confianza en muy poco tiempo y no nos importaba nada. Pero la noche no acabó ahí, sino que fuimos a otra fiesta privada en un ático de la calle Balmes, en el cual se veían unas vistas espectaculares y había un DJ pinchando en una de las habitaciones, yo alucinaba! Era un piso grande, con portero y con mucha gente con ganas de pasarlo bien! Nunca había estado en una fiesta así! Bailamos hasta más allá del amanecer y reímos como nunca. Aquella noche parecía no tener fin y ser de una diversión infinita. Para mí era como estar dentro de una película porque las cosas iban sucediendo de forma improvisada y yo me dejaba llevar por el momento. Por el momento y el chico, que me encantaba. Yo no quería que esa noche terminara, pero el cuerpo tiene un límite y estábamos cansados a las tantas de la mañana, con lo cual, terminamos yendo a dormir juntos en casa de un amigo suyo, en un sofá, con toda la ropa de la noche, sin desmaquillarme ni nada. Todo se prestaba a que pasara algo más, pero estábamos todo el rato riendo y besándonos y cuando parecía que lo íbamos a hacer, parábamos porque nos entraba la risa. Así que nos fuimos a dormir. La verdad es que dormimos poco, y al despertarnos, cogí mis cosas y me fui. Nos despedimos con un beso y con la curiosidad de saber si nos volveríamos a ver…  Nunca lo sabremos, pero lo que sí que sé es es que conectamos muy bien y es de aquellas personas con las que sabes que alguna vez en tu vida tienes que cruzarte.”

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